Los vídeos de lesbianas y los juegos

Para cenar nos habían preparado un bufete de ensaladas y platos fríos que ya tenían a la nevera. Sólo había que traerlos a mesa. Cómo era verano vendía mucho gusto cenar al jardín, y así lo hicimos, queríamos follar con lesbianas como en los vídeos porno. Antes de la cena, las dos parejas nos cambiaron de ropa, puesto que después queríamos ir a hacer unas copas. Recuerdo perfectamente el vestido que aquella noche se puso la Núria. De colores suaves, de verano, fresco, corto. Se había calzado unos zapatos abiertos con un poco de talón que la hacían un pelo más alta. No lo he dicho, pero las piernas de aquella mujer eran preciosas. Las podía lucir porque daba gusto verlas. Con aquel vestido de lesbiana cachonda, las piernas cogieron mucho más protagonismo.

Traíamos las cervezas de la tarde y añadíamos el vino de la cena. Cada vez estábamos más animados y la fluidez de las conversas eran más que evidente. El patrón de la tarde se mantuvo durante el cenar Las dos mujeres charlaban de sus temas pendientes y los dos hombres seguíamos hablando de cuestiones de vídeos porno de lesbianas sin ninguna trascendencia. La Núria y yo seguimos cruzando miradas durante toda la cena y nuestras respectivas parejas seguían sin detectar absolutamente nada. Después de cenar, del café y de la tertulia, nos desplazamos en Amposta a hacer unas copas en un local que entonces estaba de moda. Era un bar musical con una pequeña pista de baile y que recuerdo que estaba atestado. El juego de la seducción fue cogiendo más forma en aquel local. Pero aquí, a las miradas añadimos ciertos contactos. Era inevitable que bailáramos y que mi mano, ”accidentalmente” rozara un poco su culo. Ella tampoco podía evitar que sus manos fueran manoseando discretamente mi cuerpo. Que lo hiciera en aquel lugar, pleno de gente y ante su marido, era un juego que me estaba excitando extremadamente y se pusieron a ver estos vídeos de lesbianas.

El Juego de los vídeos de lesbianas
Pero el juego no pasó de aquí, miradas lesbianas y porno, ligeros rozamientos y una tensión sexual muy contenida. De madrugada, volvieron a casa suya. En Josep traía el coche y a su lado sentaba la Núria. Fruto del cansancio íbamos sin abrir boca escuchando la música de la radio. A los asientos traseros, Anna se empezó a animar y no paraba de besarme a la boca y tocarme mi cuerpo. Su mano no paraba de acariciarme la *polla por encima de los pantalones, mientras su lengua se *entrelligava con la mía. Pero el que realmente me estaba poniendo caliente, era que la Núria no paraba de mirarme a los ojos mientras mi pareja me estaba tocando la *verga. Descaradamente y aprovechando que su hombre estaba pendiente de la carretera y que su amiga estaba de espaldas, la Núria fijó su mirada en mis ojos viendo los mejor vídeos porno lesbinanas. Qué escena! mi mujer me estaba mimando el sexo y su amiga me estaba observando como recibía este placer.

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