El chef de los vídeos porno

En la habitación cien seis, la Asenci trabajaba. La había transformado en cocina. Era su número, lo había intuido, y contra esto no hay nada escrito vídeos porno. Se dedicaba a platos con protagonismo floral -especialmente flor de calabacín, rosa liliput y lilipot, caputxina de margen del camino y amapola safranosa- y decoración de nabos equinos y allans o botifarram de tripa de bestia que de un burdel no sabe ni una pizca.
Delicado creando platos, los delicados vegetales resultaban adueñados y él, único cocinero, único camarero y único regent del hotel-restaurando-espacio de contactos con cámaras con mesa, sillas, camas y ducha combi (relajando-excitando) los servía ataviado solamente con un delantal inmaculado que le tapaba el cuerpo el justo y necesario vídeos porno en español. Trucaba la puerta cuando el plato estaba a punto, esperaba majestuosamente palplantat hasta que los de dentro acababan aperturas y ocupaciones, llamineries que pasarían a fase superior un golpe hubieran probado el arte del Asenci, el sex-chef. Y el mejor: las copas de jerez seco llevado de la Xeresia Seccis, una comarca sólo por él conocida donde crecían cepos de fruto aromático que traslada al ardència y al desenfreno selectos.
El vino generoso que el Asenci añadía lo era en todo: aportaba kamasutrades y grandes sudadas, gemidos de calidad fina como su gustació y, de retruque, el pago de los servicios con unos buenos estrenos.

Un día -y era el día que hacía cien seis de aquel año- el sex-chef estaba preparando xochitls (nombre originario de la ‘dàlia’) de color magenta y plata con amor y pasión, con concentración absoluta masticando un chicle hecho de auténtico ‘chicle’ sin base de ningún plástico neutro, elaborado a partir de la sabia de un zapota zapotilla. Videos de pollas grandes Entre el goce del cocinar y el sabor del que tenía entre dientes podía afirmarse que era feliz. Escuchaba de fondo, como un programa de radio placiente, un surtido de chillidos orgàsmics y esbufecs, de exclamaciones y de palabras, algunos salidos con naturalidad del alma y otros estereotipados y telenovèl•lics. Tenía ocupadas cuarenta y dos cámaras y cómo que sabía organizarse no le hacía falta personal: era un treballadoràs atento y atento y rápido y eficaz. Cosas de las neuronas.

Todo amateur 

 

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