Como jovenes follando

En Carles es uno de los amigos de toda la vida. Fuimos juntos a la escuela y de una manera u otra siempre hemos sido ligados. Es un hombre que vive mucho en el momento y siempre prepara movidas . Tiene una alta capacidad económica y vive en una casa de dos plantas situada en una urbanización selecto. Ha tenido muchas relaciones pero nunca una pareja estable. De forma frecuente organiza fiestas a las cuales invita un montón de gente de muchos ámbitos; amigos personales, del trabajo y algún empresario amigo suyo. Para decirlo de una manera entendedora, son fiestas muy entretenidas, con gente muy diversa, mucha de la cual conozco desde hace años, y donde puedes hacer muchas relaciones. Eso sí, en Carles elige muy bien a quien deja entrar a casa suya y por tan invita a gente muy determinada. Siempre queriamos ver vídeos porno de jovencitas.

Hace unas semanas me invitó a una de estos encuentros. La gente acostumbra a ir muy elegante y quien no lo hace, ya os puedo decir que puede sentirse desplazado. Mi fondo de armario no es demasiado amplio, elegí una americana y pantalones de color negro, camisa y una corbata que me compré por aquella noche. Me presenté cuando la mayoría de invitados ya estaban. Siempre soy puntual en mis citas, pero en estos casos prefiero llegar un pelo tarde para evitar encontrarme solo. Sólo entrar a la casa saludé en Carles y fue él que me invitó a ir a la barra donde me pusieron el primero Gin Tónico de la noche. Con la copa en la mano estuvimos charlando un buen rato junto a la escalera que sube al primer piso. Viendo juntos vídeos porno de jovencitas.

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Y fue allá donde vi la imagen que me cambió la noche. Me quedé embovat mirando como los pies de una mujer bajaban del primer piso. Tenía un ángulo de visión que no me permitía verle la cara, sólo podía ver sus pies que los tenía adentro de unos zapatos negros con un talón altísimo. Aquella imagen me hizo acelerar mi ritmo cardíaco. Aquellos magníficos pies se pararon a media escalera, justo ante mis ojos. Se había parado para charlar. Tenía unas piernas preciosas, cubiertas por unas medias de color negro que se perdían hacia el interior de un vestido, también de color negro. En Carles me hablaba, pero yo ni lo escuchaba, estaba abduït por aquellos talones de 15 centímetros. Entonces como era de costumbre me puso la página más relevante de vídeos jovencitas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERATranscorreguts unos segundos, aquellos pies acabaron de bajar los escalones que le faltaban y fue entonces que ya la pude ver del todo. Era una mujer de unos 35 años, metro setenta de altura, morena de cabello, muy guapa, muy elegante y sobre todo, era una mujer muy sexi. Traía un vestido negro con la espalda a cuerpo descubierto. Verla entera me cambió la cara y mi amigo Carles, que de esto sabe bastante, se dio cuenta rápidamente. Me informó que aquella mujer que había llamado mi atención era la Cris, una compañera de su despacho. Pero también me advirtió que estaba casada y que su marido era un hombre que lo estaba esperando al otro lado de la sala.

De nada sirvió conocer su condición de casada, al contrario, añadía todavía más morbo. Yo no podía dejar de mirarle los pies y lo hacía de una forma tan descarada, que ella se dio cuenta de la situación. Nos cruzamos una primera mirada con tanta tensión sexual que dio la impresión que el mundo se parara. De su rostro detecté como se le escapaba una sonrisa de complicidad, era una sonrisa perversa. Aquello era una señal muy evidente que entre nosotros dos había mucha química.

No pude parar de observarla, no perdía ni un detalle de todo el que hacía. Me era igual que estuviera junto a su marido. Él era un hombre de unos 40 años, iba vestido muy elegante y no paraba de charlar con todos los del grupo con los que estaban acompañante. Ella, de vez en cuando buscaba mi mirada para confirmar que seguía el juego de seducción.

Después de estar un buen rato, dejó solo a su marido y se dirigió hacia la barra. Fue en aquel momento que aproveché para hacer una aproximación. Estaba a su detrás, esperando que el camarero los pones unas copas a una pareja que teníamos a nuestro delante. De forma intencionada hice caer en tierra las claves de mi moto. Me agaché y después de replegarlas, mis dedos empezaron a tocar ligeramente sus tobillos. Descubrí que aquel gesto hizo estremecer todo su cuerpo y me sorprendió gratamente que su reacción no era para rechazar mi gesto. Visto que tenía su aprobación, hice que mis dedos, de forma intensa pero muy disimulada, fueran subiendo por toda la pierna hasta que llegaron a su entrecuix. Ella me miró con unos ojos que me invitaban a seguir, y así lo hice. Mis dedos siguieron tocándola ligeramente por debajo de su vestido. Ante estos juegos de seducción, su reacción fue morderse el labio, el que era una clara contención del placer que le estaba provocando la situación.

La pareja que teníamos a nuestro delante marcharon después de coger su copa. A continuación sirvieron a la Cris y acabó así el primer contacto de la noche. Ella volvió con el grupo de cuatro o cinco personas que los acompañaban a ella y a su marido. La música sonaba con un nivel alto por toda la casa. Daba la impresión que era una fiesta bastante animada, dique que daba la impresión porque yo sólo estaba pendiente de aquella mujer. De vez en cuando me buscaba para volverme la mirada. Esto me provocaba un deseo todavía más grande. Tenía unas ganas locas de levantarle el vestido. Me moría de ganas de tocarle todo el cuerpo. Quería lamerle aquellos pies que estaban calzados dentro de aquellos zapatos de talón.

Fuente:

Cumlouder 

Redtube 

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