Lubricante antes de follar

Algunas chicas me han comentado que después de las relaciones sexuales con penetración notan malestar en la zona interna de la vulva y la vagina. Añadir un lubrificante íntimo puede minimizar estas pequeñas molestias.

Para ayudar a la lubrificación se puede utilizar saliva, pero esta se evapora muy
rápidamente y puede dejar una sensación un chico enganxosa y dar un olor no muy erótico.

Es importante no utilizar nunca vaselina porque puede causar irritación y echar a perder el látex de los preservativos.

Los lubrificantes actuales son hipoal·lergènics y compatibles con los condones. Además muchos tienen gusto, colores y olores muy agradables y además se pueden lamer y comer porque son comestibles. Hay de fresa roja, kiwi verde, chocolate negro ,… e incluso de piña colada. También hay que tienen efecto frío y otros efecto calor.

Para tener unas mejores relaciones sexuales al agua y para la penetración anal es mejor utilizarlo de silicona. En cambio para los juguetes sexuales hay que optar por uno en base de agua.

Ya lo veis… hay para elegir y remover…

Usas lubrificante íntimo? Cuál es el tuyo favorito?

Fuente

Mamadas de grandes pollas y bukkake

Hacía duración que estaba aburrida de Juan, mi yunta. Bien que el genitales era inverosímil con él, no podía parar de ver tíos por la arteria y imaginándomelos en grupo… Me fui dando cuenta que con los años mis gustos habían distinto. Me fijaba abrigo en los más jóvenes, adolescentes de liceo que podrían ser mis hijos. ¡Qué fuerte decirlo, pero así eran mis fantasías sexuales! La idea de tener a unos cuantos a la vez me ponía enferma y esa idea tan descabellada empezó a florecer en mi trabajo. Cada data me imaginaba a mis compañeros enfundados en esos monos azules tan masculinos…. Haciéndome un inverosímil bukake.
Yo trabajaba en un medio enteramente recio y en él, sólo había la clase de hombres ‘machitos alfa’ que les gusta ponerse en el papel de dominante. A través de ellos formaban un grupo indiscutiblemente enérgico, con las clásicas bromas ‘machistas’ que no hacen gracia a ninguna persona más que a ellos. Las humillaciones que hacían eran constantes y pero obviamente todo aquello estaba faltando a mi moral y moral tanto mujer, tengo que asentir que en el fondo la situación me ponía cachonda porque yo era una sumisa en el partes.
Llegué a creer que todas aquellas bromas tenían que ver con mi físico. La afirmación es que, modestia aparte, eternamente he sido una mujer atractiva, con piernas largas, culo respingón y pechos firmes. La cara es lo que perpetuamente me han alabado más por mis facciones finísimas, ojos azules y boca grande, pómulos marcados y trompa pequeña. Los hombres continuamente me han mirado mucho, pero en el trabajo la ente debía ser diferente por fasto, y creo que eso les jodía vivos. No podía dar bola a ningún para no tener problemas y falto retención, debía seguir la corriente a los pesados de los clientes, entidad que les repateaba a todos. Yo solo pensaba en comerme una buena polla.
piernas-mujer
La certeza es que las bromas de ‘machito’ cada vez eran más pesadas. No le conté carencia a Juan para no preocuparle, pero la situación empezaba a ser incoherente. Por un lado pensaba que debía irme del trabajo, pero por el tercero tenía ganas de dar rienda liberación a mis deseos. Así que un jornada, en mi reemplazo de tinieblas habitual, decidí pasar a la acción. Me vestí con mi uniforme habitual pero me desabroché un par de ordenanza de la funda blanca. Mis tersos pechos se asomaban formando un precioso canalillo y la falda de conducto que era inclusive la articulación, la subí un longitud inclusive media pierna.Dejé las bailarinas de eternamente a un lado y me puse un alza alto que estilizaba no obstante más mis piernas. Desaté mi larga y rubia melena del moño absolutista y pinté mis labios de color arrebol. En el renovación de oscuridad calculé que serían unos diez tíos trabajando en el comercio. Los del cobertizo eran perpetuamente los más fuertes, jóvenes y guapos. La autenticidad es que todos los jóvenes me parecían tremendamente guapos y yo por la edad que tenía, estaba buenísima, así que la idea del bukake no era imposible, pensaba yo.
Me dirigí sigilosamente hacia el factoría, intentando que mis tacones no hicieran colmado ruido. Pero ¡mierda, era excesivo pronto para entrar en acción! En la entrada sólo había dos chicos jóvenes descargando un furgón y aprisa tuve que pensar en cambiar la táctica para alcanzar mi objetivo.
Así que me dirigí a ellos y les joya que no encontraba las llaves del equipo de los hombres, que si me podían ayudar porque debía recoger unas cosas del cabeza primera ocasión de la tenebrosidad. Los chicos, que en el tiempo que son pocos son más amables, me dijeron que en el vestidos estaban cambiándose cierto y que no podía entrar en ese momento, y mirándome la bragadura y el escote, no dudaron en cambiar de opinión y acompañarme por ‘si me perdía’. “Tranquila guapa, nosotros te acompañamos en el cual haga falta”. Ese ‘dónde haga falta’ estaba empezando a mojarme la bragadura. Llegamos al vestidos y justo en la entrada les joya ‘¿Me acompañáis adentro? Me da un disminuido de vergüenza entrar con tanto hombre dentro…’ A lo que me respondieron dándome un benévolo ‘empujoncito’. Y entonces le empecé a hacer una buena mamada.
Al abrir la puerta….Madre mía, cerca estaban ocho tremendos hombres, la mayoría con sus torsos desnudos mirándome con cara de extrañados. Alguien llevaban ese mono azur de una sola pieza con el que tantas veces había soñado a medio ceñir, otros lo llevaban entero y otros lo llevaban por la talle.
Al exiguo ciclo, las miradas de esos hombres se fueron clavando en mis pechos, en mis piernas, en mi cara y fueron convirtiéndose en miradas lascivas. Estaba sola con esos cabrones desnudándome con sus ojos y esa situación estaba mojándome cada vez más, inclusive el punto que noté tanto me bajaba la exangüe inclusive el tanga y no pude aguantar más la sugestión de ser una sumisa. Me arrodillé gamuza las bestias y se fueron acercando a mi afueras, alguien murmurando obscenidades mientras se desabrochaban corto a disminuido la botonadura. Esas manos grandes, esos torsos masculinos y esas caras obscenas me estaban poniendo cardíaca. ‘Así que esto es lo que quieres, eh guarra’, ‘deja que te de un disminuido de esto, ahora verás tal te gusta’, ‘vaya, vaya…la zorrita de la empresa quiere caña’…Y exiguo a disminuido, a modo si de una banda se tratara, fueron sacando uno a uno sus miembros tremendamente erectos de la trampilla de el mono azur. El bukake estaba a punto de producirse, mi sueño hecho realidad se iba a producir en unos vestuarios. ¡Increíble!
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Dios mío, no podía creérmelo, estaba rodeada de diez hombres cogiendo sus enormes miembros, tocándolos y acercándolos cada vez más a mi cara. Uno empezó a levantarme la falda por posterior y a acariciarme el culo. Trío más empezaron a desabrocharme la funda y a meter sus torpe en mi escote, apretándome los pechos. Mis pezones estaban erguidos y ávidos de ser liberados por ese sostén déspota, salían hacia externamente en exploración de manos calientes. El tanga estaba íntegramente mojado y mientras uno quiso beber de mi, otro me introducía su miembro en la boca violentamente mientras otros dos rozaban con sus miembros mi cabeza. Mis cabellos se liaban cada vez más con sus miembros y el resto miraba la escena masturbándose efusivamente. Cada vez estaba más mareada por el calor y como si estuviera totalmente borracha, noté como de repente tenía un miembro en las amígdalas, luego otro, luego otro y cada tres minutos tenía uno diferente ahogándome. Me entraban arcadas cada dos minutos y totalmente extasiada empecé a notar como mi cara perfectamente maquillada empezaba a ser la diana del éxtasis de todos aquellos cabrones…Empezó a correrse mi rímel, mi pintalabios color carmín…Estaba presenciando ese increíble bukake a través de los espejos medio empañados por el calor. Hasta el sudor de aquellos tíos había calado en los poros de mi piel como si fuera un mono de esos azules….

Fuente: Serviporno

 

Como jovenes follando

En Carles es uno de los amigos de toda la vida. Fuimos juntos a la escuela y de una manera u otra siempre hemos sido ligados. Es un hombre que vive mucho en el momento y siempre prepara movidas . Tiene una alta capacidad económica y vive en una casa de dos plantas situada en una urbanización selecto. Ha tenido muchas relaciones pero nunca una pareja estable. De forma frecuente organiza fiestas a las cuales invita un montón de gente de muchos ámbitos; amigos personales, del trabajo y algún empresario amigo suyo. Para decirlo de una manera entendedora, son fiestas muy entretenidas, con gente muy diversa, mucha de la cual conozco desde hace años, y donde puedes hacer muchas relaciones. Eso sí, en Carles elige muy bien a quien deja entrar a casa suya y por tan invita a gente muy determinada. Siempre queriamos ver vídeos porno de jovencitas.

Hace unas semanas me invitó a una de estos encuentros. La gente acostumbra a ir muy elegante y quien no lo hace, ya os puedo decir que puede sentirse desplazado. Mi fondo de armario no es demasiado amplio, elegí una americana y pantalones de color negro, camisa y una corbata que me compré por aquella noche. Me presenté cuando la mayoría de invitados ya estaban. Siempre soy puntual en mis citas, pero en estos casos prefiero llegar un pelo tarde para evitar encontrarme solo. Sólo entrar a la casa saludé en Carles y fue él que me invitó a ir a la barra donde me pusieron el primero Gin Tónico de la noche. Con la copa en la mano estuvimos charlando un buen rato junto a la escalera que sube al primer piso. Viendo juntos vídeos porno de jovencitas.

En un relato de vídeos y jovencitas

Y fue allá donde vi la imagen que me cambió la noche. Me quedé embovat mirando como los pies de una mujer bajaban del primer piso. Tenía un ángulo de visión que no me permitía verle la cara, sólo podía ver sus pies que los tenía adentro de unos zapatos negros con un talón altísimo. Aquella imagen me hizo acelerar mi ritmo cardíaco. Aquellos magníficos pies se pararon a media escalera, justo ante mis ojos. Se había parado para charlar. Tenía unas piernas preciosas, cubiertas por unas medias de color negro que se perdían hacia el interior de un vestido, también de color negro. En Carles me hablaba, pero yo ni lo escuchaba, estaba abduït por aquellos talones de 15 centímetros. Entonces como era de costumbre me puso la página más relevante de vídeos jovencitas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERATranscorreguts unos segundos, aquellos pies acabaron de bajar los escalones que le faltaban y fue entonces que ya la pude ver del todo. Era una mujer de unos 35 años, metro setenta de altura, morena de cabello, muy guapa, muy elegante y sobre todo, era una mujer muy sexi. Traía un vestido negro con la espalda a cuerpo descubierto. Verla entera me cambió la cara y mi amigo Carles, que de esto sabe bastante, se dio cuenta rápidamente. Me informó que aquella mujer que había llamado mi atención era la Cris, una compañera de su despacho. Pero también me advirtió que estaba casada y que su marido era un hombre que lo estaba esperando al otro lado de la sala.

De nada sirvió conocer su condición de casada, al contrario, añadía todavía más morbo. Yo no podía dejar de mirarle los pies y lo hacía de una forma tan descarada, que ella se dio cuenta de la situación. Nos cruzamos una primera mirada con tanta tensión sexual que dio la impresión que el mundo se parara. De su rostro detecté como se le escapaba una sonrisa de complicidad, era una sonrisa perversa. Aquello era una señal muy evidente que entre nosotros dos había mucha química.

No pude parar de observarla, no perdía ni un detalle de todo el que hacía. Me era igual que estuviera junto a su marido. Él era un hombre de unos 40 años, iba vestido muy elegante y no paraba de charlar con todos los del grupo con los que estaban acompañante. Ella, de vez en cuando buscaba mi mirada para confirmar que seguía el juego de seducción.

Después de estar un buen rato, dejó solo a su marido y se dirigió hacia la barra. Fue en aquel momento que aproveché para hacer una aproximación. Estaba a su detrás, esperando que el camarero los pones unas copas a una pareja que teníamos a nuestro delante. De forma intencionada hice caer en tierra las claves de mi moto. Me agaché y después de replegarlas, mis dedos empezaron a tocar ligeramente sus tobillos. Descubrí que aquel gesto hizo estremecer todo su cuerpo y me sorprendió gratamente que su reacción no era para rechazar mi gesto. Visto que tenía su aprobación, hice que mis dedos, de forma intensa pero muy disimulada, fueran subiendo por toda la pierna hasta que llegaron a su entrecuix. Ella me miró con unos ojos que me invitaban a seguir, y así lo hice. Mis dedos siguieron tocándola ligeramente por debajo de su vestido. Ante estos juegos de seducción, su reacción fue morderse el labio, el que era una clara contención del placer que le estaba provocando la situación.

La pareja que teníamos a nuestro delante marcharon después de coger su copa. A continuación sirvieron a la Cris y acabó así el primer contacto de la noche. Ella volvió con el grupo de cuatro o cinco personas que los acompañaban a ella y a su marido. La música sonaba con un nivel alto por toda la casa. Daba la impresión que era una fiesta bastante animada, dique que daba la impresión porque yo sólo estaba pendiente de aquella mujer. De vez en cuando me buscaba para volverme la mirada. Esto me provocaba un deseo todavía más grande. Tenía unas ganas locas de levantarle el vestido. Me moría de ganas de tocarle todo el cuerpo. Quería lamerle aquellos pies que estaban calzados dentro de aquellos zapatos de talón.

Fuente:

Cumlouder 

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